Madre y Maestra
Madre Santísima, Virgen del sí generoso, hoy nos ponemos bajo tu manto protector. Tú, que fuiste el primer sagrario de Jesús, enséñanos a llevarlo en el corazón con la misma humildad y alegría que Tú.
Te pedimos, María, que nos acompañes de la mano de Santa María Antonia de San José, Mamá Antula, aquella mujer valiente que, con la cruz en alto, recorrió leguas para que nadie se quedara sin el consuelo de Dios. Que su ejemplo de fortaleza y abandono confiado encienda en nosotros el deseo de servir sin medida.
Madre y Maestra, alcánzanos del Señor un corazón misionero, ayúdanos para que nuestras vidas sean un camino de entrega, un anuncio de esperanza y un “amén” constante a la voluntad del Padre.
Así sea
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