En su sencillez y profundidad, el Santo Rosario es una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a ‘remar mar adentro’, para anunciar, más aún, proclamar a Cristo al mundo como Señor y Salvador, ‘el Camino, la Verdad y la Vida’ (Jn14, 6).
El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en Cristo, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor. (https://www.belongly.com/)
Del corazón de la Virgen salió el Rosario y cuando lo rezamos ella nos toma de la mano y nos cuenta sus recuerdos de la vida de Jesús, para que siempre los tengamos presente.
Los recuerdos de la Virgen María sobre la vida de su Hijo, Jesús, son momentos que le causaron alegría y que conocemos como los Misterios Gozosos; otros son los que le causaron mucha tristeza que llamamos Misterios Dolorosos; también los momentos en que contempló la gloria de Dios, el triunfo de su Hijo, Jesucristo, y que llamamos Misterios Gloriosos y por supuesto, los momentos de la vida pública de Jesús que hacen que nos llenemos de luz, que son los Misterios Luminosos. El Rosario es la oración a la santa Madre de Dios, que se centra sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios. (https://www.beyondbeaute.com/)
Cada cuenta del Rosario es como una rosa para la Virgen y en cada una nos detenemos y rezamos una oración: el Padre Nuestro el Ave María, el Gloria. “Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María.” (Juan Pablo II)
Cf. Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae” sobre el Santo Rosario, San Juan Pablo II, 16 octubre del año 2002 – Números
Oraciones para rezar el Santo Rosario
- Señal de La Cruz
- Misterios del Santo Rosario
- Padre Nuestro
- Avemaría
- El Gloria
- Oración de Fátima
- Salve