Mi religiosidad salesiana me impulsa a conocer tantas iglesias dedicadas a María Auxiliadora como me es posible. Hace algunos años me tocó estar trabajando en Lima, Perú, el 24 de mayo, día en el que se celebra esta advocación mariana. Como quería participar de una misa en honor a nuestra madre, me dirigí a la Basílica que lleva su nombre.
Detalles que son catequesis
El templo de María Auxiliadora de Lima está en el distrito de Breña de esa capital y es una de las doce basílicas del país. El arquitecto que la proyectó fue el sacerdote salesiano Ernesto Vespignani, el mismo que diseñó la Basílica María Auxiliadora y San Carlos ubicada en Buenos Aires.
La parroquia fue bendecida el 29 de julio de 1921 e inaugurada al día siguiente a modo de Homenaje Nacional por el Centenario de la Independencia del Perú. En 1962, el Papa Juan XXIII la elevó a Basílica Menor.
Tiene un estilo románico-bizantino con tres naves que, junto al presbiterio, cubren un área de 2000 metros cuadrados. Sus dimensiones son 70 metros de largo por 30 de ancho. La fachada está dominada por una torre de 56 metros de altura y hay tres puertas de acceso al frente y cuatro ingresos laterales.
Debajo del presbiterio hay una cripta de 500 metros cuadrados. Aunque la escalera que la conecta con la nave central está clausurada, es posible llegar a ese subsuelo por los laterales.
La ornamentación es particular ya que incluye piezas de arte religioso europeo y peruano. La escultura principal del interior es la imagen de María Auxiliadora que preside el altar mayor. Ésta fue realizada en Turín y es llevada en procesión por las calles de Lima cada 24 de mayo. Por otra parte, la gran estatua de la Virgen ubicada en la torre es de origen nacional.
Los altares laterales son de mármol y entre ellos se destacan los dedicados al Señor de los Milagros, al Sagrado Corazón de Jesús y a Santa María Mazzarello.

Es muy lindo ver detalles decorativos que son también una catequesis. Por ejemplo, en la cúpula están representados varios santos salesianos presenciado la coronación de María. Asimismo, sobre algunos confesionarios hay un cuadro que retrata a Jesús como el pastor que dejó a la mayoría de sus ovejas para ir en busca de la perdida y, sobre otros, hay uno en el que se ve al Maestro quitándole la venda de los ojos a un ciego.
En las salidas laterales también hay ornamentos muy significativos. Sobre una de las puertas hay una imagen de San Juan Pablo II, el papa viajero. Sobre otra, una pintura de Nuestro Señor de la Divina Misericordia con la frase “Jesús en vos Confío” es una invitación a hacer una última plegaria antes de salir del templo.
El milagro de 1940

Uno de los eventos más recordados en la historia del templo es el ocurrido el 24 de mayo de 1940. Mientras el Nuncio Apostólico, monseñor Fernando Cento, celebraba allí una misa con motivo de la fiesta patronal, se desató uno de los terremotos de mayor magnitud que hubo en Lima durante el último siglo.
A pesar de que la parroquia era el lugar de la ciudad con más personas congregadas y que las rajaduras de las bóvedas generaron gran pánico entre los feligreses presentes, no se registraron víctimas ni heridos. Al año siguiente, el Cabildo Eclesiástico de Lima reconoció el hecho como un signo evidente de la protección de María Auxiliadora sobre sus fieles.
La visita
Cada vez que visito una iglesia salesiana percibo una paz interior similar a la de cuando uno recuerda o vuelve al hogar de su infancia. Lo atribuyo a que esos templos son casas de Mamá María y ella permite que sintamos su amor aún en escenarios y situaciones desconocidas.
La primera vez que me llegué a esta casa fue un 24 de Mayo y la emoción de la gente que veneraba a la Virgen era tan grande que todo lo demás quedó en segundo plano. A decir verdad, no pude contemplar el templo con detenimiento, sólo me dediqué a festejar con alegría el cumpleaños de María y celebrar con mis hermanos la Santa Misa en su honor.
Estaba en Lima por trabajo y como la misa era al mediodía, me escapé para participar de la celebración atento a que luego debía regresar rápidamente a mis tareas.
Tiempo después, el trabajo me llevó nuevamente a la capital peruana. En esa oportunidad pude ir a una misa que comenzó una vez finalizado mi día laboral, lo que me permitió disfrutar de los detalles de la basílica sin estar pendiente del reloj.
Tuve la gracia de ingresar al templo cuando un grupo grande de personas estaba rezando el Santo Rosario y decidí sumarme a ellos. Después de esa plegaria comunitaria, me tomé un momento para orar admirando la belleza del lugar, que estaba un poco a oscuras al principio. Llegado el momento de la Santa Misa, el templo fue iluminado en todo su esplendor.
Para conocer más sobre lugares inspirados por el carisma salesiano podés ingresar a las bitácoras de Uribelarrea, La catedral que no es o a las tres que forman parte de la serie ¿Turín o Torino?.
Tips de Viajero
- Breña está cerca del casco histórico de Lima, si van a esta Basílica, procuren escaparse a admirar los famosos balcones limeños.
- Cerca de la Basílica está también el Museo de Arte Italiano. No lo conozco pero dicen que es muy interesante.
- Si les gustan los deportes, por la zona además está el Estadio Nacional de Fútbol, digno de visitar por su tamaño y forma.
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