María, Tú te apareciste a la pequeña Bernardita en la humildad de una gruta para recordarnos que Dios ama lo sencillo y lo pequeño. Hoy acudo a ti con fe, sabiendo que eres nuestra Madre y nuestra intercesora.
Madre de Lourdes, te pido que mires con ternura mis necesidades y las de todas las personas que sufren dolor o enfermedad. Acaricia con tu dulzura las almas que están cansadas, confundidas o heridas y danos la fuerza para aceptar con amor la voluntad de Dios, incluso cuando no la comprendemos.
¡Oh, María! Ayúdanos a caminar hacia la santidad. Que nunca nos falte tu protección maternal y que, un día, podamos contemplar junto a ti la gloria de tu Hijo Jesús.
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.