Santa María, Madre del silencio y de la escucha, nos ponemos bajo tu amparo en este tiempo de conversión. Tú, que fuiste el surco perfecto donde la Palabra se hizo carne, vuelve hoy tu mirada hacia nosotros.
Ayúdanos a limpiar el terreno de nuestro corazón, para quitar el egoísmo y la indiferencia, y así poder ser tierra buena y dispuesta. Que la Palabra de tu Hijo no pase de largo, sino que eche raíces profundas en nuestro interior, transformando nuestra aridez en caridad verdadera.
Te damos gracias, Madre, por acompañarnos en este camino cuaresmal, por enseñarnos a vivir cada renuncia como un paso hacia la luz, y por conducirnos de tu mano para que lleguemos con un corazón renovado y humilde a la alegría desbordante de la Pascua.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.