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Meditación de día 29 de marzo

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Juan 5,1-16

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
Porque el Angel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal. (https://irusa.org/)
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres curarte?”.
El respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”.
Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”.
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”.
El les respondió: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”.
Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina?’”.
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”.
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

Camina

1) ¿Quieres curarte?: El proceso de esta persona que está enferma es que, aparte de no poder ser independiente con su vida, se encuentra solo. Capaz es hoy la enfermedad que tienes, de no encontrarte libre, sino más bien atado por algo o por alguien. Y encima, el sentirte solo, sin ayuda, sin que alguien te pueda ayudar a salir. Parece que hasta la fe está aquí limitada, pues te sentís sin libertad para moverte en la vida, atado, pero encima solo.

2) Jesús lo cura: Toma Jesús su vida y ante tanta espera, le pregunta. Pues nos muestra que, para salir adelante, más allá de la ayuda de Dios, también se necesita de vos y de tus ganas, de tu actitud para poder decir “quiero salir de esto”. Pues Dios puede ayudarte en todo y te puede poner todas las herramientas para salir adelante, pero si vos no le pones actitud, entonces es imposible. La clave es si vos querés cambiar de estilo de vida. Dios pone el 50 y vos pones el otro 50.

3) Cosas peores: Vos viniste a esta vida con libertad y claridad, pero te vas enredando. Es aquí cuando empiezas a enfermarte en esta vida. La enfermedad de perder objetividad, la enfermedad de perder libertad en el vivir, hasta incluso de perder la autoestima y sentir que no vales nada. Cuando experimentas a Dios y el saberte curado por Él, si no cambias de actitud, todo queda truncado y caído.
Ya es hora de que te arremangues, pero por tu propia vida. No podés estar siempre vendiendo tu libertad y tu dignidad. Sé una persona que se levante y camine por su vida sin esperar nada de nadie, solo de Dios. Hasta el cielo no paramos.


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