Evangelio según san Lucas 12, 8-12
Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.
Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir,
porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir”.
Reconocer a Dios
1) Reconocer: Desde la etimología significa volver a una experiencia marcada, vivida. Por eso mi tarea y la tuya es volver a redescubrir aquella experiencia con Dios que tuviste en algún momento. Es tratar de recordar y volver a esa experiencia de paz y frescura, de alegría y entusiasmo. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste tan bien? ¿Cuál fue el motivo? Trata de recordar. Entonces es allí y desde allí donde debes volver a recordar y a reencontrarte.
2) Blasfemia: Es atacar a lo sagrado y uno de los puntos en los que hemos caído hoy es en no cuidar y defender las cosas sagradas. Creo que es un tema que aún nos toma de cerca, por eso no dejes de marcar respeto a lo sagrado y a ser respetuoso con tu hablar. Si no valoramos nosotros las cosas sagradas será difícil que otros las valoren.
3) Espíritu Santo: La fuerza del Espíritu siempre está, por eso pedile los siete dones y que te anime a seguir caminando en tu vida. ¡No tengas miedo! Y déjate llevar por la fuerza del Espíritu Santo. Algo bueno está por venir.
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