«Recordar nuestros límites»
En el transcurso de nuestro ministerio sacerdotal, vamos asumiendo tareas y compromisos. Uno de los puntos es que cada día somos menos sacerdotes y se nos sobrecarga de labores pastorales, y hasta administrativas, llevándonos a caer en muchos casos, en traumas y hasta en angustias. Es por ello, que debemos siempre volver a Jesús, pero por sobre todo, recordar nuestros límites y no asumir más de lo que podemos. En esto, es importante darte tu tiempo como ser humano y como sacerdote, porque si no cuidas tus espacios, la gente y los integrantes de la jerarquía eclesiástica, te lo pueden quitar o absorber.
Te presento 3 tipos de cansancio que podrás o deberás enfrentar:
1. Cansancio humano: Es cuando ya descuidas tu parte humana. No controlas tus espacios y hasta descuidas tu forma de vestir. Es casi un tiempo único para las labores pastorales, y ya hasta te cansa darte la oportunidad de ir a hacer gimnasia, e incluso de juntarte con tus amigos de la vida. El cansancio humano hace que te canses de cosas que son vitales para tu vida. Como cuando te invitan a juntarte con amigos que te hacen bien, y ya no querés ir, porque estás cansado o ya ni te das la oportunidad de hacer algo por vos y por tu persona. Es cuando estás absorbido plenamente al ámbito pastoral o administrativo parroquial o colegial.
2. Cansancio pastoral: Reconozco que la gente cansa y que hay un punto en que ya no te dan ganas de hacer nada nuevo. Es cuando estás construyendo para dejar algo mejor para la comunidad, pero la comunidad no te ayuda, o cuando querés generar cosas pastorales, pero siempre te ponen un pero. Incluso, cuando estás decidido a emprender algo nuevo, pero aparece alguien que siempre te cuestiona. De ser un sacerdote generador, podés pasar a ser un sacerdote con piloto automático, y el producto de ello puede ser el cansancio. Cuando tu ritmo pastoral está por encima de la oración y de tu tiempo para vos, puede hacerte caer en un cansancio amplio, porque hasta puede hacerte sentir un cierto fracaso, de donde pasas de ser un sacerdote apasionado a ser un sacerdote desilusionado. Y esto hace que pierdas tu esencia y hasta tu carisma.
3. Cansancio afectivo: Refleja y refiere cuando te dispones a compartir y generar lazos de relación sana, pero que puede llevar a confusiones afectivas o simplemente a situaciones no deseadas. Como sacerdote, uno tiene en claro que una cosa es ser célibe y otra cosa es ser solterón amargado. Cuando en tu relación, te pones en papel de víctima o de un simple seductor aficionado, puede llevarte a no buscar un camino de relación afectivo sano, y más bien, puede llevarte a un punto de vacío y hasta de sentirte usado. Cuando uno tiene en claro quién es y quiere generar lazos, debe saber que no siempre se dará de la mejor manera y es por ello, que puede aparecer cansancio, provocando aislamiento o simplemente te puedes convertir en un amargado. No dejes que las malas intenciones de otros o confusiones de otras personas en lo afectivo, hagan que tirés las posibilidades de relaciones sanas y constructivas.
Recemos unos por los otros.
Algo bueno está por venir.
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