«La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos …
Pbro. Carlos Padilla E.
Pbro. Carlos Padilla E.
El P. Carlos Padilla nació en Madrid 2 de mayo de 1966. Fue ordenado sacerdote el 17 de abril de 1999 bajo la mirada de María en el Santuario de Schoenstatt de Pozuelo. Pertenece a la comunidad de los padres de Schoenstatt y vive en el Santuario de Schoenstatt de Serrano 97. Desde allí María acoge con su abrazo de Madre a todo el que llega y lo acerca a Jesús, cambia su corazón sacando lo mejor de cada uno y lo usa como instrumento de amor para otros. El P. Carlos trabaja con familias en las diferentes actividades del movimiento de Schoenstatt en Cataluña y en Madrid.
-
-
No es necesario correr. Mejor detenerme y pensar, meditar y agradecer. Miro los geranios en la ventana, son rojos, como el semáforo. …
-
«Con la salvación se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, …
-
«Comienzo a amar cuando me he sentido amado. Logro perdonar cuando he sido perdonado. El perdón me sana, me levanta, me salva, …
-
Espiritualidad
Él hace los milagros y sólo necesita que yo diga que sí
por Pbro. Carlos Padilla E. 755 views«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús …
-
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder …
-
«Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta …
-
«Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. …
-
«El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque …
-
Espiritualidad
Cuando confío en Dios soy capaz de abandonarme en sus manos y soñar con las alturas
por Pbro. Carlos Padilla E. 434 views«¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo …