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Juan 15,1-8

por Pbro. Luis A. Zazano
Juan 15,1-8

Evangelio según San Juan 15,1-8.

Jesús dijo a sus discípulos: 
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

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Permanece en Dios.

1) Raíz: Es clave que la raíz de tu vida sea la oración, pues es allí donde se forja tu vida. La raíz esta en tierra, va por dentro pero sostiene toda la estructura externa. Si querés tirar el árbol, corta la raíz y se pudre, cae y se rompe. Igual igual pasa en tu vida, si querés sostener tu vida, tus sueños e ilusiones, entonces forja y alimenta tu raíz, la oración. Cuando te dejas agarrar por este mundo acelerado y lleno de compromisos, en donde hasta te olvidas de llamar a las personas que amas durante el día, es allí donde te empezás a pudrir, a llenarte de porquerías (pornografía, doble vida, mentiras, vicios, etc.). Caes, porque no toleras nada, no podés enfrentar las situaciones y no podés levantar cabeza. Se rompe, es cuando se destruyen tus ilusiones y vos estás disperso.

2) Tronco: Es los sacramentos. Esa liturgia que te sostiene fuertemente porque es sensible, palpable. Algo concreto y directo. El TRONCO de tu vida de fe, deben ser los sacramentos, son ellos los que te fortalecen ante los golpes externos, pero también servís desde allí en apoyo a los demás ¿quién no se apoyó alguna vez en un tronco?

3) El fruto: El fruto es la unión de Dios con vos, es ese fruto el que enriquece y sacia a los demás. Eso sí, hay temporadas, momentos en que los frutos están allí, a flor de piel y momentos donde hay que esperar. Lo que sí debe quedarte tranquilo es que cuando hay fruto en temporada, es riquísimo. Por tanto, no aceleres ni retardes tu proceso. Forja la oración para que nadie te tiré, cuida tu tronco en los sacramentos para que otros se apoyen y descansen en vos; date al otro porque vos podés dar lo mejor.

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Un año con Jesús

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1 comentario

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Wanda Constanza Rojas mayo 22, 2019 - 8:08 am

Dios los bendiga lindo trabajo

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