Inicio Reflexiones “Pase lo que pase, estemos siempre alegres”

“Pase lo que pase, estemos siempre alegres”

por Pbro. Eduardo Acosta

A continuación compartimos con los lectores de Misioneros Digitales Católicos, la homilía pronunciada días atrás por el Padre Eduardo Acosta. Capellán del Colegio Santa Cruz en Valencia, Venezuela. Un mensaje que invita a estar alegres a pesar de las dificultades que vive su paìs. Pero que es una alegría que tiene su raíz en saberse amados y acompañados por Dios. Por ese Dios que le dice a Venezuela: “No temas, yo estoy contigo.” 

Queridísimas familias:

En estos momentos tan duros, tan difíciles, quisiera hacerles unas consideraciones que nos ayuden a todos a tener la convicción de que el bien siempre triunfa sobre el mal. San Pablo repitió con frecuencia esta frase “Todo es para bien”. San Josemaría y el Papa San Juan Pablo II insistían en decir: “Al mal se le ahoga con abundancia de bien.”

Aprovechemos esta situación que vive nuestro país para hacer un cambio definitivo en nuestras vidas. Es urgente volver a Dios, convertirnos de verdad, ser coherentes. Ahí radica el problema de los venezolanos ante esta diabolería que ha sido planificada por personas que no tienen a Dios. Venezuela necesita santos, hombres y mujeres con convicciones, con autenticidad.

Hace dos días me mandaron estas palabras. Se las comparto: “Si vieras el tamaño de la prosperidad que viene, entenderás la magnitud de la batalla que ahora peleas. No te rindas.” También recibí este pensamiento  de. Ghandi, muy a propósito en estos momentos. “Cuando me desespero recuerdo que a través de la historia, los caminos de la  verdad y del amor, siempre han triunfado. Ha habido tiranos, asesinos, y por un tiempo pueden parecer invencibles, pero al final siempre caen.” También recuerdo unas palabras de san Josemaría. “Recuérdalo bien y siempre. Aunque alguna vez parezca que todo se viene abajo. ¡No se viene abajo nada! Porque Dios no pierde batallas.”

Mantengan las fuerzas. Mantengan la esperanza. Y confíen en el amor de Dios.

Confiar en el amor de Dios

Estar en Venezuela es agotador. Mantengan las fuerzas. Mantengan la esperanza. Y confíen en el amor de Dios. Procuremos no dejar que dominen en nuestra alma ni la falta de luz, ni la de agua, ni la del gas, ni la de medicinas, ni que no pasan las tarjetas, ni que no hay gasolina y pare usted de contar. Es verdad, pero vamos a darle a esta situación un sentido trascendente. Algo prepara Dios, de tal envergadura para este país, que es su predilecto, que ha permitido que carguemos esta cruz. Por algo somos el único país del mundo consagrado al Santísimo  Sacramento del Altar. Qué alegría tiene Jesús con los venezolanos. Los únicos en el mundo que nos hemos dado cuenta de su locura de Amor, como enseñaba san Josemaría, que es la Eucaristía.

Por si fuera poco. Somos marianos en grado superlativo. Con México, el único país en el que la Virgen dejó su presencia en la tablita que veneramos en Guanare: Nuestra Señora de Coromoto.

Es Ella que vive con nosotros.

Venezuela, tierra de gracia

Somos también Tierra de Gracia. Y los venezolanos somos un Bravo Pueblo, no un pueblo bravo. Somos un pueblo con una grandeza que nos debería llevar a tener la certeza de que Dios nos quiere para renovar el mundo. Es por eso, que nos ha probado con tanta fuerza.

Si somos mejores. Si cuidamos nuestros hogares. Si rezamos más. Si hacemos el bien. Si sabemos perdonar y ser instrumentos de reconciliación, Dios, que no se deja ganar en generosidad, nos hará contemplar, más pronto que tarde, las maravillas que El, desde la eternidad, tiene preparadas para nosotros.

Recen el rosario en familia. Participen de la misa los domingos. Busquen la gracia en el sacramento de la confesión. Quiéranse mucho, todos.

Dios los bendiga. Estamos cerca de nuestra liberación.

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