Inicio Meditación Diaria Lucas 12,13-21.

Lucas 12,13-21.

por Pbro. Luis A. Zazano
Lucas-12,13-21(1)

Evangelio según San Lucas 12,13-21.

En aquel tiempo:
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia».
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?».
Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas».
Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho,
y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’.
Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,
y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’.
Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?’.
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios».

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Que tu corazón no se haga materialista

1) Dile a mi hermano: Es la trama familiar, no existe la familia perfecta, es ir construyendo día a día la relación familiar, el diálogo entre hermanos y no dejar que lo material sea el eje de la relación. Cuánta tristeza da ver las familias divididas por la situación de herencias, tierras, papeles y hasta joyas de la abuela. Busquemos que la familia sea lo primero y que siempre haya relación familiar, vos da tu aporte en tu familia aunque cueste.

2) La codicia: Cuando tu cabeza gira al rededor de números y en donde todo lo reducís al dinero tu mirada de vida se pierde, crees que sos según cuanto tenés; eso no es bueno, ni hace bien. La codicia a todos nos pica y cuando tu mirada pasa por la billetera lo único que logras es una cerrazón de corazón que hasta te puede llevar a matar.

3) Esta noche: Dios te recuerda que la vida es corta y nadie tiene asegurada la vida, tenés que vivir la vida y lucharla día a día, saber que todos los días es una nueva oportunidad. Hoy abrite al otro, a ese hermano que necesita más que dinero, que necesita un abrazo, un aliento, un cariño, una oración o simplemente una sonrisa, te aseguro que la herencia que recibirás si das todo eso será mejor que la «joya de la abuela».

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Un año con Jesús

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