Madre nuestra, enséñanos a ser discípulos de tu Hijo
María, Madre de Dios y Madre nuestra, enséñanos a ser discípulos de tu Hijo; a acogerlo en nuestra vida y a no tener miedo de responder a su llamado.
El Señor te entregó a los pies de la cruz para que fueras nuestra Madre. Ayúdanos a vivir como hermanos de quienes nos rodean y a crecer en armonía, unidad y alegría en el servicio. Guíanos en nuestro camino de fe.
Que el ejemplo de silencio, trabajo y entrega de San José, unido a tu amor maternal, tu ternura y tu donación de ti misma, nos ayude a fortalecer nuestros lazos familiares, a servir con humildad a los demás y a mantener la esperanza en los momentos de dificultad.
Dulce Madre, te pedimos que, junto a San José, custodio de la Sagrada Familia, intercedas ante tu Hijo por nuestras intenciones y necesidades.
Amén
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