La paz “comienza desde nosotros y es el único futuro posible”. El camino, entonces, es desarmar “las manos y el corazón”
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. Salmo 103
Señor Jesús, vengo ante Ti cargando el polvo del camino, pero con el corazón lleno de motivos para darte gracias.